Dieta extrema es la causa del colapso de el flaco


Por eso, y para responder a la pregunta que nos convoca, me permitiré abordar algunos temas relevantes que den la pauta que la alimentación -en todas los grupos es un punto clave en la organización social (ya sea que la miremos bajo la evidencia de los intercambios económicos como si la miramos como construcción de sentido) y en los sujetos como un punto clave en la construcción de identidad., las cualidades positivas y negativas adscriptas a cada producto.Lo que no quiere decir que no operen sino que lo hacen en la oscuridad de lo no reflexivo.Los sistemas de clasificación que justifican la producción y transforman las sustancias en comestibles, luego en alimentos y finalmente en platos de comida., es decir la forma en que los alimentos se comparten.Para comprender por que la gente come como come (es decir los principios de inclusión de la comida) en nuestra cultura y en el pasado (y seguramente en el futuro también) los antropólogos estudiamos que se piensa acerca de: , ya que una de las representaciones culturales más difundidas es que la comida nos cambia por dentro de manera que sabiendo cuáles son las formas idealizadas entendemos por que algunos consumos se hacen preferenciales en tanto que otros se evitan.Por eso no es cierto ni es mentira que eso que el sentido común llama "hábitos" sean difíciles de cambiar.Abstract La visión de la alimentación desde la antropología es una visión desde las relaciones sociales- no desde la nutrición ni la química ni la fisiología, por eso no hablamos de nutrientes ni de metabolismo hablamos de comida, cocina, comensales, compradores, todas categorías sociales que concluyen en un sujeto social, el comensal, realizando una práctica social: comer los platos de la cocina de su tiempo.La mesa familiar o la comida institucional en un comedor pueden estar compuestas por el mismo menú, pero la situación social (en este caso privada o pública) y su significación para la vida de las personas cambia radicalmente el evento alimentario porque el momento de compartir la comida es un momento privilegiado de la reproducción física y social de los individuos y los grupos.Así a "nosotros" nos parece "natural" esta combinatoria de sabores, temperaturas y texturas que llamamos "nuestra" cocina, olvidando que ella proviene de un desarrollo histórico que condicionó la producción de estos alimentos sobre otros.Y esta práctica social esta legitimada por saberes y poderes que contribuyen a darle sentido, y por lo tanto perpetuarla y transformarla en el tiempo.Los principios de inclusión de los alimentos son parte de la contribución que los antropólogos podemos hacer a la comprensión de la alimentación humana ya que son parte de la opacidad que tiene lo alimentario como fenómeno social.

Comer constituye una de las más cotidianas y repetidas actividades de cualquier grupo humano, en cualquier geografía y en cualquier tiempo, y por su especificidad y polivalencia tiene un lugar central en todas las culturas, entre otras cosas porque enlaza en forma indisoluble aspectos biológicos y culturales.Sin embargo estos hechos tan evidentes, repetidos y comunes como son cocinar y comer se ven oscurecidos como prácticas sociales y tal vez por la cotidianeidad se naturalizan bajo el rótulo de la necesidad, encubriendo la manera que todas las sociedades y en todos los tiempos reconstruyen y dan sentido a las necesidades fisiológicas y legitiman sus satisfactores.Por ejemplo en la pampa durante 500 años tuvimos un patrón cárnico fuertemente condicionado por las ventajas económicas ecológicas y demográficas que consistían en criar vacas a pasto y agua en una gigantesca estepa herbácea con poca ocupación humana y marcamos una distinción con otras cocinas, productos de otros desarrollos históricos con otras tecnologías, economías y relaciones con su medio ambiente que entronizaron otras combinatorias y le dieron sentido a otras referencias produciendo otras identidades culinarias.Porque hay un comer legitimado para los niños (en nuestro ambiente: papillas) que difiere del comer legitimado de los adolescentes (hamburguesas) y ancianos (sopas).Es tan fuerte y tan opaca la relación de la gente con su forma de comer que se ha comparado con un lenguaje, que se habla, pero sin recordar constantemente las reglas gramaticales que han sido internalizadas y fluyen "naturalmente".